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sobre mi

Desde que en 1975 Miguel Sanza se introdujera en el ámbito artístico, su interés ha tenido como hilo conductor la investigación. Le gusta la innovación y la experimentación con técnicas y materiales, así como la incorporación y aplicación de las más recientes tecnologías a la expresión plástica. Otra constante ha sido el reflejo de su yo, de su estado anímico, en aquello que estuviera haciendo. Ante la presencia de sus trabajos se puede llegar a establecer una comunicación con la obra y, en ocasiones, podemos llegar a sentirnos intrusos y voyeristas.

Miguel Sanza es un comunicador, un creativo de la imagen, ya sea gráfica, fotográfica o pictórica, que también se ha sentido atraído por la manifestación de la tercera dimensión realizando incursiones en este ámbito. Y, si bien es verdad que ha roto con el concepto tradicional de “arte”, su obra no es ajena a la influencia de diversas corrientes artísticas, de manera que a los estudiosos no les resultará difícil encontrar en ella relaciones con los movimientos surrealistas, expresionistas, informalistas o pop, entre otros ya históricos.

Miguel Sanza

Además de la experimentación con materiales y técnicas, en sus realizaciones hay inherente un mensaje. Sus obras nos transmiten estados de ánimo o reclaman nuestra atención, de manera que difícilmente nos dejan indiferentes; en ellas ha invertido su tiempo con generosidad, ha ido dejando retazos de él mismo.

En la observación de sus obras atisbamos que esa búsqueda constante a la que se ha sometido le ha hecho evolucionar en el transcurso de los años.

Desde 2004 son los materiales procedentes del mundo vegetal y mineral los que le han atraído. Fibras de distintas plantas, metales y arenas de países tan diferentes como Arabia Saudita, Marruecos, Perú o España, son aglutinadas sobre el lienzo o la madera para proporcionar un cromatismo que oscila entre la monocromía producida por la calidez natural de la arena y el fuerte contraste cromático obtenido cuando a los elementos compositivos de sus obras les añade tratamiento pictórico.

Miguel Sanza trabaja sobre la obra lentamente, esparciendo con deleite los materiales sobre la superficie, distribuyéndolos en composiciones caprichosas en las que la sensualidad de las formas o de los colores son un halago a nuestros sentidos.

Hombre inquieto e inconformista, este creador mantiene una línea de investigación en la que enfatiza el tratamiento del color y de las texturas proporcionadas por los materiales naturales con los que trabaja. Sigue siendo él mismo, en cuanto a la manifestación de su propio criterio artístico y a la expresión de sus emociones y sentimientos. Sus obras son pensadas y sentidas. Cada vez en mayor grado, la figuración ha ido cediendo el paso a la abstracción utilizando los valores matéricos y cromáticos como el vehículo de su expresión estética.

Pepa Clavería